domingo, 18 de octubre de 2015

UN DOMINGO DE LLUVIA…



De esas tardes distintas donde no hay sol y llueve fuerte, el agua titila constante, el agua lava las veredas, lava las calles, lava las heridas de las familias, la lluvia cura, la lluvia provee de energía a este Quito contradictorio, lleno de capas distintas. La ciudad se limpia de cualquier mal karma, las calles acarrean cualquier dolencia y  basura innecesaria. Estoy en casa, llueve fuerte, tal vez alguien, camina a la intemperie y la lluvia le envolvió con su presencia. Le mojó primero los pies, las medias, la camiseta, el cabello, no había sombrilla a la mano.
La lluvia arremete con fuerza, cae con vehemente vigor, queriendo traspasar la vereda de concreto, deseando partir las fauces de la tierra, llegar a la primigenia tierra, ausentarse de la superficie y trasladarse a la tierra fresca enmancipada del cemento… En ese extravío, el cielo sopla gotas de distintas dimensiones y construye una melodía, una ola del mar en la cual se sumergen arrecifes invisibles y las piedras se van al fondo.  
Lo árboles se mojan, al fin se bañan, esperan la llegada del agua, en medio de esos horrible cables eléctricos citadinos, de lunes a viernes toman  suaves baños de sol, no es propicio vivir con el sonido de los autos a los lados, sus raíces quebrantan las aceras y tienen esa sútil capacidad de alegranos los días, dejan de ser árboles secos, sus bellas hojas humedecen, respiran el agua
y se refriegan en gotas de suavidad.… La lluvia prevalece, estalla en atisbos, una marea de agua sube y baja del cielo.
Desde, mi ventana se escucha la oleada de lluvia, aparecen rayos  de vez en cuando, el estrépito recuerda a cuando eras chica  y te escondías en las cobijas. A veces, caen rayos muy fuertes, y otros más leves. ¿Qué pasará, en el cielo con el cruce de rayos? Una discusión posible, el cruce de energías innecesarias, un cortocircuito imprevisto…
La oleada de lluvia prosigue, el sonido obliga a buscar refugio, la casa nos protege de esas tempestades naturales y cualquier espanto de mal de ojo. 

Se escucha con mayor frecuencia  los sonidos de los pitos, el sonido de las llantas  chapotea en  los resquicios del agua. ¡Que haríamos sin ti!  Lluvia hermosa y necesaria. Nos lavas sanamente las calles y las penas del barrio. Se escuchan los chasquidos del agua sobre el piso, el exabrupto de energía disminuye, los parabrisas de los autos se limpian…Se oye, la alarma insoportable de un vehículo, arden los oídos,  se silencia. Se escucha, el sonido de una moto, otro auto, otra vez, la alarma del primer auto. El dueño saca su llave, aplasta el botón rojo, un perro ladra. De a poco la lluvia es garúa.
 

Se escucha un largo silencio, los vecinos duermen la siesta dominguera, refugiados en sus casas, en el suave calor de su hogar, alargando las horas del suave domingo, aquietando las revueltas de los lunes… La lluvia favorece y enciende el calor hogareño. Los vecinos conducen sus automóviles y paran en la tiendas a abastecerse del pan de la tarde, otros regresan del paseo familiar al suave refugio, los frecuentes buses ronronean un poco... Será, que las sirenas  de cabello largo se posan en los filos de las nubes, desde ahí soplan agua a la ciudad, a falta de barcos, aparecen muchos autos, a falta de piratas y bucaneros salen oficinistas en sus trajes domingueros o viajantes llevan sus bicis adosadas en la parte posterior del vehículo.

De a poco, la lluvia se despide y esconde detrás de las nubes.

Un silencio prolongado y la lluvia vuelven a parecer, como si le quedaran pendientes inconclusos. Otra vez, cae con fuerza, se escuchan los pitos, la gente quiere llegar más rápido a casa, alguien guarece en un techito, sintiendo el frio cercano, esperando la amabilidad de los conductores en esa utopía de apostarle, a que no inunden a los transeúntes.


La  lluvia viene  por los pendientes,  dice otra vez que viene a limpiar la ciudad con sus gotas gruesas, las sirenas deciden sacar más agua de las nubes, dejando más limpio el cielo. Cómplices decidieron desempolvarlo, dejarlo libre de smock y bañarnos con la sabia naturaleza citadina.
Los sonidos se repiten, ahora pasan los transeúntes con abrigos. 
Si estuviera en alguna de esas motos estaría empapada seguramente…
Las lluvias anudan los  momentos para el  té o café caliente…
La gota de agua se sujeta y rebota en los techos. Se escucha, una resonancia ligera, no es lo mismo el estallido sobre la calle, tampoco, si se queda agarrada del filo de una cornisa. Las gotas resuenan y estallan en los ligeros metales con ecos presurosos.
Caen las gotas, caen los cielos, cae la lluvia flotando ligera.
Me dice, ahora me voy,  y caprichosa vuelva a aparecer. 

Ahora se hace un silencio,  susurros y  presencias…
Pack, pack…pack, pack….
Pack, pack, pack….
Pack….
Los autos son como los propietarios, unos pasan haciendo tremendo ruido, otros son más leves como las gaviotas, otros están con acelere, otras más nostálgicos y van despacio…

En fin en este Quito multicolor luego de una tardecita de lluvia fresca para el alma, un bálsamo de tranquilidad, cuando llueve la gente se pone más atenta, los vidrios se empañan, las plumas mueven las gotitas, que empañan los parabrisas…
A veces, la ciudad se despabila con un enorme rayo…
Este es un día domingo, de esos que una no quiere que acaben….
La lluvia se oculta...
Trinan y trinan los bellos pájaros afuera de las ventana,
¿Qué dirán? Salen a hablar en polifonías, argumentando sus planes de vuelos, contando anécdotas, hacen su parada preguntando a las sirenas si van a dejar de jugar…
Esperando, tal vez se  sequen sus alas…Los pajaritos trinan melodías, esperando que el cielo se limpie y se despeje para los futuros vuelos...
Se escuchan los ladridos de los perros, el pito prolongado de otro auto, los vecinos de espaldas encorvadas, manos en los bolsillos, chompas para el frio llevan a sus perros a pasear, los domingos son también destinados a los paseos perrunos…

Los vecinos se saludan, se cuentan cosas, igual que los pájaros, se reconocen sus mascotas y ladran, luego se dirigen a refugiarse en sus casas.
Pasa, un tiempo prudencial y otra vez vuelve a  llover como el principio...
Anochece de a poco...





domingo, 4 de octubre de 2015

AL GRAN MAESTRO EDUARDO PAVLOVSKY


Anestesia para el dolor de las ausencias...
En la luz, al cerrar los ojos, el vacío, el silencio. He mirado todas las entrevistas posibles de Tato Pavlovsky el día 04 de octubre como un acto fallido sobre la lejanía, de esa irrevocable ansiedad de negarse a la ausencia, esa necesidad de revivir los recuerdos con esas entrevistas pregrabadas para escuchar, una voz como aliciente. Cuando observamos fotografías de relevantes autores, dramaturgos de otros tiempos, los admiramos, idolatramos por su contribución al mundo, pero cuando habitamos en el presente actual y esa ausencias de quien conocemos se presentan, inevitable es temblar,
percibir un profundo sentimiento de dolor…
Es así, cuando nuestros héroes de carne y hueso se alejan de esta tierra, luego de brindarnos la vibración más alta de la vida, la que alienta, la que inspira, la que seduce, la que empuja, la que lleva al ingenio, la que crea lo sólido y auténtico. Eduardo Pavlovsky es un árbol de tronco grueso, inamovible, sus raíces son tan profundas, aletean en el fondo de la tierra. En la superficie sus brazos, revolotean en ramas para tocar las nubes.
Es así, lo siento, como un hombre inamovible, inquebrantable de profundas convicciones políticas y artísticas. De cabellera banca como la nieve, de una voz tan ronca, sincera, feroz como la de un volcán en erupción, una caverna insondable, de la que brotan sólidas frases expandidas por el aire en vibración perpetua, que hace temblar el alma con esa profunda veracidad.
Él camina, como ese tronco sólido, lo recuerdo bien. Hace muchos años, miré su monólogo en la Casa de la Cultura de Quito. A la salida del teatro en una mesita cobijada de mantel blanco estaban sus libros de dramaturgia y teoría teatral disponible para los interesados. Ese día en el escenario, llevaba, un suéter de cuello abierto, de un celeste claro, un pantalón de una tonalidad entre crema y blanco fue hace muchos años. Salía a las tablas e iniciaba la obra vestido del cotidiano, confundiendo al espectador, era él o el personaje, que iba a narrarnos la historia, acompañado de un único elemento de escenografía, un largo sillón, sosteniendo la escena, como solo los  grandes actores, lo pueden hacer, a través del cuerpo y la palabra. Sin impostaciones de voz, esa fuerza y gravedad eran  propias de su naturaleza avasallante, podría arremeter con profundidad, el cuerpo y el alma de cualquier espectador.
Para mí, significaba conocer, descubrir otras realidades expresivas y artísticas fuera mi contexto, escuchar otras voces, otras formas de construir el arte escénico, otras experiencias.
Él tenía esa habilidad tan particular de hacerte levitar en la melodía de la vida, y  llevarte al otro extremo del acantilado, de un momento a otro, con la fuerza de sus palabras, hasta develar las  profundidades de una caverna eterna, crepitante, donde las gotas se desprenden de la superficie de los peñascos, anidadas de la tierra y cuyo centro acoge, el agua como simple revelación de grandes misterios.
El camino de la vida, nos regala grandes encuentros y cuando se da el cruce con grandes maestros, éstos son inigualables; a veces, no necesitas estar tan cerca, a veces mirarlos en la escena es suficiente para explicar lo inexplicable. Simplemente, al observarlos, por escasos minutos, te hacen entender, percibir con claridad, esas huellas profundas, de esa interioridad construida a pulso en las tablas. Mirar, como al deslizarse o caminar, con esa profunda mirada, la que se construye con un gran equipaje a cuestas, colmado de enormes vivencias y extenuado trabajo, percibirlo como ese árbol gigante, inamovible de gran nobleza que nos cobija con suave belleza.
De cuya cantera brota la belleza espontánea de la vida, de esa profunda voz, que cautiva hasta al espectador más despistado y reticente.
Percibir sus pasos, huellas marcadas de la experiencia. En su cuerpo se graban cicatrices perpetuas de los pies a la cabeza, de nieve cabellera, enormes pupilas encendidas, rostro alargado, de esas manos gruesas, de movimientos, que definen, esa intensidad, esas nobles cicatrices de sabiduría, mirarlo era percibir la huella del tránsito, de esa alma profunda llena de puertas, sin acomodarse, clamando una justa constante frente a las injusticias.  Con ese, profundo conocimiento sobre la sicología humana, la de haber transitado un exilio, de haberse escabullido de los verdugos opresores por sus obras y sus textos.
De ese hombre, que aprende con sabiduría de los niños y crear una pedagogía y técnica teatral, el  psicodrama, de haber escrito tantos libros posibles, de haber actuado tantas veces y dirigido otras tantas.
Ante quien, los entrevistadores tiemblan un poco y  se descolocan frente al  profundo respeto de su sola presencia. Eduardo Pavlovsky incansable e inagotable, con esa fuerza brutal de una voluntad forjada en hierro,  de una tremenda agudeza mental, esa que moviliza, el alma a seguir actuando a sus 81 años de edad en “Asuntos Pendientes” en el Centro Cultural de Cooperación  Floreal Gorini este año junto a Susy Evans, Paula Marrón, Eduardo Misch bajo la dirección de Elvira Onetto. Siendo, consecuente su vida entera con el Teatro, habitando en escenarios, con una energía en movimiento de intensidad única, auténtica, propia y verdadera de la entrega de ese cuerpo en escena. Cada poro respira, la palabra correcta, la palabra precisa, cada palabra palpita en el alma, cuando la poética se completa con esa presencia tangible del cuerpo en el escenario. De ese, entramado y profunda conexión de él para con el TEATRO.

En Buenos Aires, a principios de año presentó su libro Asuntos pendientes, lo miré en un video on line, ahí decía, que su material era un reflejo de lo pendiente, a explorar en el espacio creativo, lo que le faltaba. La dramaturgia de sus obras, parten de una idea, de pequeños susurros, los cuales se van armando, creando el material, comparado al pintor, que va dando forma a su cuadro, él muy atento a la escucha de esos misteriosos susurros, que se presentan al momento de escribir sin definición previa de sus personajes, el compara al coágulo de la distancia de sus teorías. 
Decía, que el autor, no debía perder, su sentido crítico en la creación, su postura política estaba claramente definida. El proceso artístico como acto de desnudar, ciertas sombras injustas, las que en realidad, no se perciben tan directamente.

Esa admiración para con la extrema firmeza, para lo que decidieron hacer de sus vidas, la búsqueda de las huellas de las profundidades, más aun soslayando con preguntas vivas, que contribuyen en estos tiempos…No se abandonaron nunca, no abandonaron lo que hicieron, ni lo que decidieron hacer con su vida profesional, muy firmes hasta el último hálito de vida por esos son nuestros héroes vivientes. Nuestra memoria vibra con sus huellas, nos construye en el presente, algunas huellas se alejan en cauces de ríos de movimientos de gran  fluidez.

Tuve, la enorme suerte de escucharlo y mirarlo en el 2011 en Buenos Aires, él estaba vestido de un traje muy elegante, color crema, junto a otras grandes figuras del teatro argentino, en la IX Feria del libro teatral en Buenos Aires, en el lanzamiento del libro La Puesta en escena del Teatro Argentino del Bicentario, con un prólogo de Olga Consentino publicado por el Fondo Nacional de la Artes, tres generaciones de artistas sentados en una mesa alargada que parecía un cuadro de La Última Cena, junto a Juan Carlos Gené, Mauricio Kartun, Ricardo Bartís, Javier Daulte, de los que recuerdo haberlos escuchado. Un bello libro, lo llevo conmigo con preciosas fotografías, textos escritos por diferentes  autores, en diez  capítulos reflexionando sobre los procesos creativos, inicia con Viente temas de reflexión del teatro bajo la pluma de Juan Carlos Gené, el segundo capítulo Devenires, grupos minoritarios y estares moleculares en mi teatro de Eduardo Pavlosky y las  intervenciones de Tito Erguza, Mauricio Kartun, Ricardo Bartis, Héctos Calmet, Javier Daulte, Norma Adriana Scheinin, Rafael Spregelburd y Julia Elena Sagaseta compartiendo sus diferentes saberes artísticos.
Me conecto, con ese infinito dolor de las partidas…Cuando abren esa puerta y se marchan por ella grandes seres, esa que tememos y esquivamos cada día en el  camino. Estas otras ausencias de amigos, jóvenes bailarines, me matan un poco, en un tiempo tan acelerado es difícil digerir los acontecimientos, una deseará anestesiarse frente a estos dolores, explicar mejor las pérdidas y las ausencias, de esas inexplicables partidas, en tiempos, donde proliferan las imágenes y las noticias pasan en una carrera desalmada de un auto de carreras de alta velocidad sin posibilidad a un Stop, con tremendos choques simultáneos.
Me cuesta, este puto silencio…Derramar charquitos  de lágrimas vivas, sentir el estremecimiento del alma, estrujar los suspiros, aceptar la crudeza y la manifestación de la realidad, la que se presenta en estas situaciones, como una piedra en el camino, la cual intentas esquivar y tropiezas inexplicablemente un día. Ahora, los dolores habitan en las profundas huellas del alma. En nuestra memoria caminan grandes seres, en tanto no los olvidemos…La presencia es perpetua, la de los grandes maestros, que construyeron, la vida teatral, como posibilidad de liberación, crítica  y libertad. En un ferviente anhelo de humanidad y justicia…
Con esa necesidad brutal, que las lágrimas afloren para llenar el vaso de los estremecimientos del alma en suspiros catárticos, que suspenden esas ausencia de delgados y crepitantes hilos...
Llenando ríos, mares, océanos, en los cuales, las almas nobles habitaran en el cielo.
Ahora estará atravesando el TODO, el aire del Universo hasta las estrellas, cuando estiremos la mano para sentir el viento, sabremos que en átomos luminosos se posaran en esferas brillantes, posaran sus almas ausentes con caricias sobre nuestras manos, vibrando siempre con nosotros, elevando el alma, cuando leamos sus palabras escritas o  bajemos de sus árbol los frutos más maduros, o recojamos las marcas dibujadas en la arena, ahí brillarán eternamente. En un soplo se diluyen para volverse, a dibujar en otra playa, en otro espacio, posándose en otras almas sedientas, apareciendo, ante la mirada, de quien necesita escuchar sus sabias palabras, transmitiendo generosamente, el conocimiento y las inquietudes, despiertas, como refugio perenne, como el alivio de un abrazo, escuchando esa gruesa  voz como  huella infinita en el cuerpo, de quien la habita. El aire se llenará de nobles palabras, con las cuales, una sentirá la necesidad de estirar las manos y recogerlas, descolgándolas ligeras de esos árboles frondosos, invisibles, flotantes, perennes de sabiduría.
Nos dejan tan generosamente, las huellas más sinceras, las más ardientes, las más nobles y las más pertinentes. Las que, una necesita escuchar en un viaje de ida y vuelta. En el retorno continuo, que la vida nos regala con grandes maestros eternos sobre la construcción de realidades posibles, los sueños de utopías tangibles.
Esas cicatrices dolorosas, marcadas por las indefinibles bellas ausencias
de lo querido, amado, valorado y apreciado...
Gracias por compartir, lo más noble que puede dar al otro, los sentimientos propios, el corazón, la razón y pensamiento crítico en una escena teatral….
Gracias, por esa posibilidad de generar, sueños colectivos con la posibilidad de habitar en ese mundo imaginario y posible del TEATRO…
Gracias maestro Pavlovsky…
Gracias por dejar en las tablas el sudor del esfuerzo,
la entrega en un oficio convertido en PERPETUA POESÍA.
Dejarnos sentir, el juego, el fuego y belleza
de un infante maduro y consecuente….
Gracias, maestro Eduardo Pavlovsky, 
Gracias, a mis amigos ausentes de la ciudad de Quito. 
Gracias por dejarnos y marcanos profundas huellas colectivas en nuestra memoria 
de esa entrega gentil, brutal y feroz y valorar infinitamente
su presencia en nuestras vidas...

CAMPUS PARTY 2015



Una feria de tecnología e innovación, la del Campus Party 2015 realizada en la CEMEXPO de Quito del 30 de septiembre al 04 de octubre con varias actividades, talleres, charlas magistrales, desafíos sobre nuevas herramientas y tecnología en los diferentes escenarios, con plataformas abiertas al público con el nombre de los planetas y los astros: El escenario Júpiter, el Venus, la tierra, la luna y el sol. Los y las  Campuseros/as  jóvenes participantes movilizados de diferentes partes del país y de fuera a la Mitad del Mundo.
El Campus está formado por varias instalaciones, en la zona  central, una gran mesa con  varios ordenadores, alrededor  varios stands con diferente información, existe una zona de camping con pequeñas carpas, en la cuales pueden quedarse a dormir,  las charlas son continuas hasta altas horas de la noche. Varios jóvenes están animando en vivo muñecos en 3d, editando videos, conectados a las redes, contestando mails, en fin cada uno en su red personal de trabajo. Parece, una de esas películas futurísticas de multitudes conectadas a sus respectivos equipos dentro de una nave intergaláctica.
Me detengo en uno de los stands,  me muestran el uso de una cámara dron, un pequeño avión de color blanco pequeño, miramos la toma del Quilotoa, la hermosa laguna dentro del volcán, ubicada en la zona del Cotopaxi. Realizaron varias tomas aéreas de la laguna, se puede direccionar la cámara dron con el control remoto a la distancia, la alta definición  avanza a pasos agigantados generando imágenes, cada vez más nítidas. Se logra, una perspectiva aérea bastante interesante, sin necesidad de subirse a un helicóptero; la majestuosa belleza del Quilotoa, el color brillante y verde de la laguna, bajo una perspectiva aérea interesante con varias angulaciones, dónde se percibe esa belleza tan natural, escondida dentro del  país, un oasis en el desierto.
Debe ser divertido, direccionar como una niña jugando y piloteando un avioncito de juguete en el aire, como si fuera una cometa post moderna, envés de la belleza del hilo, atravesada la tecnología por un moderno control remoto, una cámara dron pensada para mejorar, economizar el tiempo y los recursos, y captar imágenes con tomas espectaculares, la belleza de lo natural en su máxima expresión.
Los diferentes escenarios son abiertos al público, espacios libres y disponibles para las charlas. Campuseros y público en general participan de las mismas, retirándose cuando lo deseen. Las charlas son simultáneas, entre magistrales con invitados internacionales y nacionales expertos sobre la temática planteadas, algunas en inglés. Con  diversas temáticas, desde editar video en un celular, el uso de nuevas aplicaciones para tablets,  el empleo del hardware libre,  la robótica, el uso de  sensores, la implementación del reciclaje en la arquitectura y construcción de aparatos. Entre el tránsito tecnológico de lo comercial y lo no comercial, como el armar computadoras más económicas con diferentes componentes, liberar el hardware para generar un acceso mayor y democrático, la robótica aplicada a la salud, la robótica como apoyo a las personas con  discapacidades físicas, la nanotecnología, la vida artificial, soluciones urbanas inteligentes, el acoplamientos de la tecnología a los ecosistemas entre otros.

Debería crearse, un diccionario con las nuevas referencias tecnológicas, seguramente existe, una gran cantidad de términos nuevos u otros no tanto; entre un startup, Overclockers, Tecth, teeboth, sistemas embebidos, el co-working como plataforma colectiva de trabajo. Es inevitable marearse un poco con las palabras. 
En mis tiempos, lo más moderno era decir:  "Estoy haciendo, un render a un video"
Todo mundo preguntaba, ¿Qué, qué es eso? o  resetear una máquina. Ahora, lo más común es ensamblar computadoras enteras usando varios componentes. 


Me encontré con Santiago un ex compañero de la Universidad junto a su hija de 12 años, hace 15 años que nos graduamos. Es uno de esos encuentros gratos del Campus Party, mirar a un amigo de antaño, que cuando formábamos parte de  las lides universitarias, conversábamos en las gradas de metal del edificio de Multimedia de la San Francisco sobre tecnología, programas de computación, trabajos y entregas varias; dándonos apoyo moral sobre aspectos de la  vida personal, justo en el segundo piso estaban los laboratorios de computación.  En esos tiempos era una gran novedad hacer páginas web y programarlas. Recuerdo con claridad, que nadie quería diseñar una página web en esa época, hablar del tema era literalmente chino;  y como olvidar, los manuales de programación en html, los trabajos de las clases de multimedia, la programación era manual y tipiando el código, para hacer un roll over o un link a otra página, el Java script era un lenguaje muy  avanzado para otras lides. Pensar, que este tipo de plataformas forman una parte normal del cotidiano. Supongo, que Santiago, no ha perdido ese espíritu aventurero por la nueva tecnología.
Entender, que a la par estamos en una aldea constante del desarrollo del saber. Me da alegría, que se motive a los jóvenes en la generación de nueva tecnología aplicando el conocimiento; no estamos a la avandt garde, como los japoneses; pero la creación de Universidades enfocadas al área como Yachay son lugares dónde podrían aflorar estas nuevas experiencias.


En  el Escenario Venus se dieron varias charlas sobre fotografía y cámaras desde diferentes puntos de vista; hago un poco, el tránsito para hablar de los sensible y muy humano compartiendo un poco sobre el proceso de documentar momentos políticos, culturales y sociales de una ciudada como Buenos Aires desde la expresividad contenida en un instante…