domingo, 15 de noviembre de 2015

CHARLA CON MIGUEL LITTÍN EN QUITO...















Miguel Littín cineasta latinoamericano, guionista, escritor chileno visita Quito. Se posibilita una interesante charla sobre Cine Intercultural Latinoamericano organizado por el CNcine, este martes en Flacso cine. Miguel, amablemente nos transmite su experticia, iniciando un gran viaje laberíntico para dialogar y acercarnos hacia los procesos de construcción, realización de una historia. Desde el punto cero del arranque de la historia, el  conflicto, el tránsito de la imagen a la posibilidad de iniciar una estructura dramática. ¿Cuál sería la hipótesis de una historia?,  ¿quién es el protagonista?,  ¿qué hace?,  ¿qué quiere?, ¿sus necesidades, deseos  satisfechos e insatisfechos?, ¿quién es el antagonista?, ¿qué hace o cómo resuelve el protagonista los obstáculos en el camino?, ¿quién, cuándo, cómo y dónde se construye la historia? Dialogar sobre las imágenes poéticas,
los Mapuches sentados en un círculo, compartiendo en comunidad sus historias y los caballos cabalgando alrededor, como metáfora del giro circular y progresivo  de una historia.
Sobre dramaturgia griega y una imagen de Hamlet de Shakespeare, nos contaba sobre su nuevo guion.
La comparación de los inicios y  puntos de arranque de las novelas “Cien años de soledad” de García Márquez y “Pedro Páramo” de Juan Rulfo como síntesis, en pocas líneas de la potencia
de una historia bien contada con un conflicto desde el inicio.

 Inicio de "Cien Años de Soledad" 
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”

Inicio de "Pedro Páramo"
Porque me dijeron, que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera.
El proceso de dirección, la presencia de un director, como persona propositiva de una propuesta de trabajo, con una idea y  objetivo común de realización en colectivo. El director mira, observa a los actores, lo vivo de la escena, los actores no son objetos para  decirles, que se muevan, a la derecha o a la izquierda desde una pantalla lejana a lo sensible.

En la charla Miguel compartió dos fragmentos de películas, “Allende en su Laberinto” a estrenarse en Quito durante la semana y “Juana de Arco” de Theodor Dreyer. Analizamos, un trocito de la secuencia del inicio de "Allende en su laberinto". Me quedo, con tremendas ganas de verla y espero se estrene oficialmente en la cartelera de los cines nacionales. Estuvo en la Facultad de Artes de la Universidad Central y en la Sala de la Sede Legislativa de la Asamblea Nacional del Ecuador.  Una reconstrucción de los últimos momentos de Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973 en Casa de la Moneda, en el cuál pierde la vida de forma bastante extraña, traicionado en un cruento y violento golpe de estado.


Imagen  película Allende y su Laberinto de Miguel Littín
Considero una bella coincidencia mirar, el fragmento de la Pasión de Juana de Arco (1928.) Theodor Dreyer, director danés, el rostro de María Falconetti tan intenso, lleno de vida, tan transparente, tan sincero de una joven iluminada travestida de hombre y juzgada por el dogmatismo religioso represivo.  Miguel nos pide traducir los titulares del inglés al español. He podido leer muy pocas frases, por suerte alguien de la sala se ha ofrecido a hacerlo mejor. 
 

Para mí, fue un momento extremadamente fuerte observar el rostro poseído e iluminado, adolorido de Juana de Arco,  y escucharme decir una frase tan extraordinaria como:
 

“Quiero salvar mi alma”, leer el nombre de Antonin Artaud en pantalla y
advertir su participación dentro del film.

“Quiero salvar mi alma
”,
“Quiero salvar mi alma”,


Me ha quedado resonando la frase de Juana de Arco…Como un llanto frente a la violencia…


“La pasión de Juana de Arco” se presenta también  este mes en el Malba de Buenos Aires con música en vivo, así que he visto nuevamente su fotografía.


Luego de un receso, continuó la segunda parte del conversatorio, la intensidad, voluntad, cariño de Miguel se evidenció, él siguió hablando por un largo tiempo sin parar. Mucho, para decir, transmitir, tanto equipaje de vida e inabarcable proceso de creación. Y como no, resaltar la realización cinematográfica, ese maravilloso compromiso de vida, la de un realizador frente a la situación social y política de su país. A través de él, miramos los devenires trágicos de la historia chilena, valorar la lucha de hombres y mujeres frente a funestas adversidades. De ese noble viaje, que admiro al entablar un  diálogo más cercano a la verdad de los hechos.
Las películas de Miguel canalizan sobre nosotras, esa posibilidad de  abrir los ojos y reflexionar sobre los procesos histórico, político, sociales, en los cuáles  grandes héroes han sido víctimas  de grandes atropellos e injusticias opresivas. Como una suerte, de aprendizaje de vida frente a las circunstancias que vivieron otros pueblos, para advertir los mecanismos dictatoriales, maquiavélicos en el derrocamiento de Gobiernos socialistas y revolucionarios en golpes de estado, liderados por una extrema derecha, partidos cristianos y militares vendidos.


Considero, un enorme privilegio poder asistir a la charla, debido a que estamos frente a un gran cineasta latinoamericano, cuyas acciones de vida han demostrado el riesgo y trasgresión de los límites sostenidos por los poderes dictatoriales para acercarnos imágenes sobre Chile. Más que cualquier estética, la posibilidad de ese diálogo menos superfluo, como necesidad de develar las reconstrucciones de un memoria chilena en el tránsito de su historia política y social en sus películas.

Miguel en si mismo es un laberinto cinematográfico. Acá comparto algunos sentires sobre algunas de sus películas...


Acta general de Chile” (1986.)  Miguel Littín fue un cineasta exiliado 12 años durante la dictadura chilena,  clandestino  ingresa a su propio país para filmar y develar lo que sucedía en Chile. Posteriormente, debía sacar las latas de film a diferentes ciudades para editar el material, habitando en el riesgo de vida, de esas complicaciones de filmación frente a situaciones extremas. Desde los testimonios de familiares de desaparecidos, a verdaderos sistemas cooperativos liderados por mujeres unidas para sostener la subsitencia. García Márquez escribió “La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile” basado en su historia clandestina, y de cómo salia con las latas y otras se quedaban en el camino, recuerdo haberlo leído hace muchos años...

Compañero Presidente y la entrevista de Régis Debray a Salvador Allende (1971.)
Una poética enmarcada a reconstruir a entablar un diálogo con Salvador Allende, llamado  Compañero Presidente, un hombre de profundas convicciones.  Un social demócrata de ideas marxistas, cuyo fin era la acción y el progreso social de su pueblo en un deseo de liberación de la pobreza, analfabetismo, cuyo sostenimiento, podría establecerse en varias observaciones que hace  Salvador Allende, principalmente en la  estatización de los recursos naturales, en manos de otros, la independencia de un país directamente relacionada con su emacipación económica. Las grabación de la entrevista en vivo, realizada  por Régis Debray a Salvador Allende, quién conoció personalmente al Ché Guevara, a Fidel Castro a grandes líderes sociales...


Sandino (1990.) Miguel trabaja con actores como Joaquín Almeida de Portugal  y las españolas Ángela Molina, Victoria Abril y el cantante actor estadounidense Kris Kitosfersson, una historia sobre la Sandino, líder de la resistencia revolucionario en Nicaragua, cuando había una fuerte presencia de marines estadounidenses en su país y su fusilamientos en régimenes dictatoriales.
Tantas otras películas para detallarlas. Dawson, isla 10, La última luna, Tierra prometida entre otras. Miguel revelando el fuerte interés por los movimientos sociales, los líderes políticos y la lucha de clases para reivindicar las injusticias en ambientes hostiles, en dónde los grandes hombres enfrentan muchos obstáculos, frente a fuerzas predominantes y corruptas de poder.
Miguel es un laberinto inabarcable de vida con una prolífera, sincera y arriesgada realización cinematográfica...

viernes, 6 de noviembre de 2015

PARA NO CAER EN LA TRAMPA...

Foto de la web película la Trampa. 


Hoy se estrena la película la Trampa, ópera prima de Carlos Alberto Poe  en varias salas de cines de la ciudad de Quito.  Ahí salgo, unos segunditos, haciendo el papel de mujer marginal alcohólica, una pésima madre. Desconocía, el guion de la película, me convocaron para dos escenas cortitas. En general, suelo disfrutar cuando alguien tiene algún proyecto de filmación a la mano. Me encantaría estar filmando de forma continua y permanente ¿A quién no?  Personalmente, me parece muy  divertido.
Los que me conocen, saben que soy entregada a los personajes, una ferviente apasionada del cine independiente, sobretodo del de autor. Una  se sueña transitando tantas historias
y vivenciando nuevas experiencias de ficciones con directores. Sería genial. En mí, transita el recuerdo difuso, potente sobre la grabación de la escena en los pilares exteriores del Teatro Sucre.  En estas experiencias, una se entretiene actuando, asumiendo el papel, de una persona que no es, vivenciando otros universos posibles, a manera de efímero tránsito, luego regresa a su realidad propia. 

Una excusa, tal vez para revelar la realidad y su violencia, cuando las personas se alcoholizan desmedidamente y agreden verbalmente o físicamente a los demás y  se pasa del festejo a la tragedia en un solo instante. La gente se maltrata en  grescas callejeras,
en los hogares, sin ningún sentido. Esto era, más visible en la plaza Foch, Santo Domingo, la 24 de mayo, en cualquier barrio, sobretodo en fiestas de Quito, a fin de año, los viernes y fines de semana. Si caminabas, por la plaza Foch o en los barrios podía mirar a jóvenes, que amanecían dormidos, inconscientes sin zapatos, sin calcetines, sin chompas, semi desnudos sobre las veredas.


En el campo de la actuación, aprendimos en el laboratorio a entrar y salir de los personajes, de las escenas, sin juzgarlos, sino tratando de conocerlos y habitar en la coherencia o sentido, que pudieran develar sus acciones. Este es un proceso, se va adiestrando con el tiempo y con las experiencias y procesos transitados.
 Así que ese día, con zapatos de taco viejos, de esos que uno encuentra en desuso a mitad de precio en el centro, con medias blancas de lana de las de uniforme de colegio, con una falda de flores de color verde, con un saco re viejo y descolorido, con polvo en mi cabello, y embarrada de tintura negra el rostro, transito en las calles del centro con esos tacones extraños, muy desaliñada. Lista para atravesar el umbral y conectarme con la vida del personaje.
E
n los rodajes, no hay mucho tiempo de preparación en escena, una debe anticiparse prevenir o conectarse previamente con el personaje. Lo hice, recuerdo que sentí mucho dolor y habite en el enorme resentimiento del personaje, de ese camino tortuoso, dónde la marginalidad está  ligada a la violencia, cuando los seres pierden la voluntad por luchar en la vida, y caen en lugares sombríos, de dependencia y adicciones, causando daño a las personas de su entorno inmediato. Recordar a  esas mujeres alcohólicas, que comienzan a quejarse de la vida, sin que nadie entienda sus palabras con agravios inconclusos y repetidos, con palabras deformadas en insultos gratuitos, batidos al viento sin sentido, y desde su mirada hay una lógica coherente de lo que vive y dice, no así para la víctima gratuita de ese estallido de violencia.


Me tocaba encarnar por segundos, a esa mujer apresada por la bebida, la falta de voluntad, agresiva y desprolija, la vida para ella había perdido sentido, su refugio era la botella, el alcohol.  Ese día, el director y el fotógrafo Diego Vélez se colocaron en un piso alto del edificio del frente de la plaza del teatro. Las indicaciones llegaban a mí, por las palabras del asistente de dirección a través de su walkie talkie. Él se comunicaba inmediatamente con el director. Primero fue la grabación de un plano picado general desde las alturas del edificio de enfrente, luego uno americano desde la planta baja.  

En esa escena, tenía que darle con el periódico a mi hijo, soy una madre desnaturalizada, que fuerza a su hijo a trabajar a temprana edad a vender caramelos, dulces en un cajoncito de madera, y le obliga a entregarle las monedas para más botellas de alcohol. En ese momento tenía, que darme  golpecitos  en las palmas de la mano con el periódico, fingir los periodicazos en el aire,  resguardar a Antonio del maltrato, sin que se asustará, pues en aquel entonces era un niño mas chico. 

Mi cuerpo transitó, esa energía del dolor, del desamparo, el sufrimiento de  la marginación de la pobreza, agarrada de una botella de trópico seco con bebida y sin etiqueta siendo esa mujer alcohólica, maltratadora, desprolija. Al realizar, los movimientos, existía cierto pudor en mí, justo cuando llegaba, el instante del periodicazo. Una señora pasaba por ahí, me gritó para defender al niño, me decía: ¿Cómo era posible que me atreviera a pegarlo? Era medio día en plena plaza central. Ella  estaba indignada y justamente claro, al encontrarse con una madre maltratadora. Y yo entregada a la escena, cruzando los dedos para que no se acercarse más, sin embargo, lo hizo. Los del equipo estaban muy arriba en el edificio y la persona más próxima a mí estaba un poco lejos.
Seguía, la escena la señora se acercaba más, indignada aún más, me gritaba, me era imposible detenerla, darle explicaciones sobre la filmación o sobre el  periódico.


Finalmente, para rematar la historia, un policía de la plaza se me acercó, a pedirme explicaciones y obvio prohibiéndome beber diciéndome: ¡En esta plaza está prohibido tomar alcohol, señora! Bueno, lo gracioso era que nadie dudaba de mi personaje,
mi marginalidad, el alcoholismo.

Estaba tremendamente sorprendida, de que esa ficción iniciará el transitó o paso hacia
lo  real, con esas situaciones impredecibles, que acompañaban la escena. No soltaba el personaje, para darle explicaciones o respuestas a la policía o a la señora. Finalmente llegaron los del equipo, a aclarar la situación. Se había cortado la escena, todos reímos, grabamos nuevamente con el desplazamiento, movimientos marcados luego del acción y con la previsiones del caso.
Luego, el equipo bajó con la cámara,  se ubicaron en medio de la plaza del Teatro,
todo era más sencillo; y habían algunos transeúntes alrededor, los que se detenían
a preguntar, de qué se trataba la filmación, algunos me felicitaron cuando finalizó y personalmente disfrutaba mucho de la aventura de la escena.

La gente en ese espacio está acostumbrada a observar los diferentes espectáculos en vivo y se quedan alrededor mirando formando círculos. Lo que, menos quería era llamar la atención, la verdad fue inevitable con los imprevistos, la gran afluencia en la zona
y el tránsito permanente.
Sonreía muy feliz, al salir de mi personaje, había sentido una conexión muy fluida,
con esas imágenes marcadas en mí de lo que había observado de la realidad de las calles quiteñas. 

En otra escena, mi mujer marginal termina vomitando el último hálito de su alma, envenenada en espuma blanca, que salía de su boca sobre un colchón viejo, en un ambiente empapelado de viejos periódicos adosados a la pared.
Transitaba esforzadamente esos instantes, por suerte mis amigos estaban cerca, la Agus y el Diego. Así que tomaba agua y mezclaba en la boca con pastilla efervescente para dar ese efecto fantasmagórico y espumoso del vómito, casi no se ve mucho de esta escena en la peli.  

En la historia formo parte de los recuerdos traumáticos de mi hijo, que se drogaba con cemento de contacto a tempranas  edades, viviendo el desamparo, alivianando sus dolores.  Antonio arrastra el sentimiento de una  madre desprovista de ternura, negado del amor y el afecto; a cambio de recibir esas miseria del desamparo y la violencia, desprotegiéndolo en esa etapa de vida, en la cual los niños necesitan la presencia de su madre como un vínculo perpetúo de amor y solidaridad de las formas más saludables de transitar la vida
y liberando esa represión en una bella voz del personaje ya adulto.


Esta experiencia fue una excusa para sumergirse en segundos en esas realidades de familias que viven en la violencia, dónde los niños trabajan a temprana edad, viven el maltrato diario, convirtiéndose luego en adultos maltratadores o en pocos casos con más suerte, siendo niños, que  buscan fortalecer su luz propia, luchando con valentía su propia subsistencia, y olvidando el pasado, ese cúmulo de duras cicatrices, de las cuales debe ser  difícil  de sanarse. 

Una especie de reflejo distorsionado y negativo de una madre maltratadora, que cae
sobre el futuro de su hijo como llagas del dolor ensangrentado del maltrato.
Cuantas veces, no hemos visto a madres violentas agrediendo a sus hijos en las calles del centro, en el trolebús, o tantos niños vendiendo caramelos; u otros tantos respirando cemento de contacto en bolsas de papel o plástico, en las calles, en los colectivos, ahora son menos, pero siguen habitando en ese mundo doloroso de la marginalidad, la pobreza, expuestos a la violencia, sin derecho al juego, sin privilegios de ningún tipo,
sin juguetes, sin comidas normales, sin afectos normales. 

No se olviden que la película se estrena hoy.
Fue un lindo día, el del preestreno, encontrase con amigos, conocer a otros actores, y compartir gratos momentos. Estas vivencias ficionales se volvieron segunditos en pantalla, pequeñas anécdotas para contar.  


No les cuento, la historia de la peli….Transita y reflexiona entorno a  la violencia, el poder ejercido dentro de las Instituciones educativas. 
PARA NO CAER, EN NINGUNA TRAMPA DE LA VIOLENCIA…